Omega-3:La salud que proviene del pescado

11/15/09

Estos ácidos grasos son esenciales para nuestro desarrollo físico y mental
Se trata de un descubrimiento relativamente reciente. Corrían los años 70 (aún no han pasado cuatro décadas) cuando se observó que los esquimales de Groenlandia presentaban unos índices de enfermedades coronarias sorprendentemente bajos en comparación con los registrados en el resto del mundo, especialmente en los países desarrollados, donde dichas enfermedades causaban (y siguen causando) verdaderos estragos. Puestos a observar más de cerca el porqué de tan portentoso fenómeno, y una vez descartado un origen genético, se llegó a la conclusión de que la causa residía en el tipo de alimentación de estos esquimales.
¿Y que tenía o tiene de particular dicha alimentación? Pues que por razones geográficas, y sobretodo climáticas, la dieta de la población esquimal es altamente calórica, muy rica en proteínas y grasa animal (como en la mayoría de los países occidentales), pero con una particularidad añadida: es especialmente generosa en grasas procedentes de pescados azules y animales marinos. En otras palabras, alimentos con un abundante contenido de ácidos grasos omega-3.
Esenciales
Hoy en día sabemos que este tipo de componentes forman parte de los llamados ácidos grasos ¨esenciales¨ que, como indica su nombre, son vitales para el desarrollo físico y mental de los seres humanos, con la característica añadida de que nuestro cuerpo no puede fabricarlos y por tanto y por tanto debemos recurrir a ciertos alimentos que sí nos lo aportan en la cantidad requerida. En la categoría de las grasas poliinsaturadas hay dos subtipos importantes de ácidos grasos: los omega-3 y los omega-6 (los aceites vegetales son ricos en ácidos omega-6; están contenidos en verduras, frutas, frutos secos, cereales y semillas). Los omega-3 comprenden el ácido linolénico el ácido eicosapentanoico (EPA), y el ácido docosahexanoico (DHA).
En la actualidad, ningún experto parece albergar dudas sobre el efecto beneficioso que los omega-3 ejercen ante situaciones potencialmente trombóticas e inflamatorias, punto de partida de los procesos ateroescleróticos. Es reconocida su capacidad para reducir el riesgo de arritmias, los niveles de triglicéridos y levemente la presión arterial; además, son capaces de retardar el proceso de acumulación de placa grasa en las arterías, el temido colesterol ¨malo¨. Quizá por ello ha proliferado últimamente el pequeño texto agregado en los envases de diversos productos: ¨Contiene ácido graso omega-3¨, que se ha convertido en todo un reclamo de calidad ¨saludable¨.
A este respecto hay que cerciorarse de que dichos alimentos enriquezidos con omega-3 indiquen la presencia no solo del ácido linolénico, sino especialmente de los mencionados DHA Y EPA, los componentes del omega-3 que verdaderamente protegen contra contra las enfermedades cardiovasculares. El EPA está asociado a la reducción de los niveles de colesterol y triglicéridos, y al DHA se le relaciona con el desarrollo visual y cerebral del feto y recién nacidos. El ácido linolénico es igualmente imprescindible para el funcionamiento de nuestro organismo y se encuentra, de forma natural, en nueces, borraja o aceite de soja, pero sólo los EPA y DHA se les atribuye capacidad para prevenir o reducir el efecto de las enfermedades cardiovasculares.
La estrella: el salmón
Los componentes EPA y DHA están presentes en pescados grasos o ¨azules¨ (anchoas, arenque, atún, bonito, boquerón, caballa, chicharro, jurel, trucha, salmón, sardinas, verdel). Pero de todos ellos, el pescado ¨estrella¨ en este nuevo concepto de ¨alimentación cardiosaludable) es el salmón, y aunque ningún alimento por sí solo puede mejorar la salud de una persona, comer más pescado puede ayudarnos a mejorar nuestro estado de salud.
Tal es así, que sociedades médico-científicas de gran prestigio, como la Fundación Española del corazón (FEC) y la asociación Americana del Corazón (AHA), recomienda consumir entre 2 y 3 gramos semanales de ácidos grasos omega-3, lo que equivale a ingerir entre una y tres raciones semanales de pescado azul, y mejor si es salmón.
No obstante, la FEC señala que, a pesar de todos sus beneficios y propiedades, el consumo de este tipo de pescado azul se ve mermado ¨por la falsa creencia de su elevado aporte calórico¨ , cuando realmente sólo ¨aporta alrededor de 140 calorías por 100 gramos¨
La agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición indica que un consumo de pescado azul fresco de dos veces por semana (ración de 150 gramos) cubre la cantidad necesaria de EPA y DHA sin necesidad de recurrir a los alimentos enriquecidos. ¨Esto no significa que estos alimentos no sean saludables, solamente que nunca deben ser sustitutos del pescado azul, ya que este alimento, además de proporcionar mayor cantidad de EPA y DHA que los modificados, presenta otras ventajas nutricionales que los demás alimentos carecen¨.