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Laboratorios Galiux Pharma ofrece una amplia gama de productos específicos, dentro de una “cosmética activa,” para una respuesta a la necesidad de innovación en el campo de la dermatología, así como una gama de complementos alimenticios útiles en casos muy específicos: mujer embarazada, deportistas, cuidado de la piel, cabello y uñas, etc.

Todos nuestros productos están formulados para minimizar los riesgos de irritaciones y alergias. Se han elaborado bajo las más fiables y estrictas normas de seguridad. La comercialización se realiza, prácticamente en su totalidad, en farmacias.

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Los 10 alimentos
Huevos, atún y ostras son los que más brotes sanitarios de origen alimentario causan en EE UU.
¿Puede un alimento ser sano y, a la vez, peligroso? Indudablemente, sí. Un mal lavado, una contaminación, una conservación defectuosa o una alergia desconocida pueden hacer de la dieta más saludable una visita al hospital. El ejemplo: una recomendable ensalada de tomate, queso y atún tiene tres de los alimentos que más enfermedades han causado en Estados Unidos. Si se le añade una mayonesa casera, y el exótico toque de unas frambuesas, ya estarán cinco de los 10 más peligrosos. Pueden reunir todas las características: salmonela, bacterias, alergenos, minerales pesados, toxinas por putrefacción, productos químicos (insecticidas, pesticidas)...
No está claro que la estadística sea extrapolable a España, pero sí que da pistas sobre dónde hay que extremar el cuidado. El primer puesto de la lista lo ocupan los huevos (por eso la mayonesa del ejemplo anterior). Sus 352 brotes en Estados Unidos han llevado, desde 1990, a más de 11.000 personas al hospital.

Le sigue el atún (268 brotes) y las ostras (132). Luego están las patatas, queso, helados, tomates, coles y bayas (fresas, frambuesas, grosellas.... etcétera).

Obviamente, los expertos del Centro de Control de Enfermedades (CDC) que han hecho el estudio admiten que sólo han tenido acceso a la punta del iceberg (los casos que han requerido tratamiento médico), aunque calculan que cada año 76 millones de estadounidenses enferman por culpa de algo que han comido (si la proporción fuera igual en España, serían más de 11 millones de personas. Y que el problema no está en los alimentos en sí, sino en sus condiciones de conservación o manipulación. Pero indudablemente dan un argumento para evitar invitar a ostras a la pareja, o, siendo positivos, para pedir que las ensaladas se aliñen con aceite de oliva y cambiar el sorbete del postre por una pieza de fruta.


El Nobel de Quími
Estocolmo.- La Real Academia Sueca de las Ciencias premió hoy con el Nobel de Química 2009 a tres científicos que desvelaron un proceso fundamental en el proceso de la vida, el mapa del ribosoma, la fábrica de proteínas de las células y que constituye la base para el desarrollo de muchos antibióticos.

Los estadounidenses Venkatraman Ramakrishnan y Thomas A. Steitz y la israelí Ada E. Yonath fueron distinguidos en Estocolmo, según el jurado, "por sus estudios de la estructura y función del ribosoma", complejo supramolecular que sintetiza proteínas con la información genética que le llega del ADN, es decir, la transforma en vida.

Los tres galardonados usaron un método llamado cristalografía de rayos X para trazar un mapa con la posición de cada uno de los cientos de miles de átomos que conforman el ribosoma.

En toda célula de un organismo hay moléculas de ADN que contienen las huellas personales de cada ser vivo pero son pasivas y sólo se convierten en materia viva gracias a los ribosomas, que leen la información que les llega en el ARN (ácido ribonucleico) mensajero.

Muchos de los antibióticos de hoy en día curan enfermedades al matar las bacterias bloqueando las funciones de sus ribosomas.

Los modelos diseñados por Ramakrishnan, Steitz y Yonath para mostrar cómo los antibióticos se relacionan con los ribosomas son usados por los científicos para desarrollar a su vez nuevos antibióticos contra las bacterias multiresistentes.

El Nobel de Química 2009 es en realidad el tercero de una serie de premios que reconocen la aplicación a nivel atómico de las teorías de Darwin sobre la evolución de las especies.

El estadounidense Watson y los británicos Crick y Wilkins fueron reconocidos en 1962 por descubrir la estructura en doble hélice de la molécula de ADN, y en 2006 el estadounidense Roger D. Kornberg ganó el Nobel de Química por desvelar el proceso mediante el cual se copia la información del ADN al ARN.

A comienzos de la década de 1940 los investigadores ya sabían que los que transmiten los rasgos hereditarios son los cromosomas, compuestos por ADN y proteínas, pero se creía que por su complejidad eran éstas y no el ADN las encargadas de hacerlo.

El denominado experimento Avery-MacLeod-McCarty demostró en 1944 lo contrario y recondujo la atención hacia el ADN, y nueve años después Watson y Crick juntaron las piezas del puzzle del ADN.

Al mismo tiempo la comunidad científica empezó a interesarse por otro ácido nucleico, el ARN, pero situado en el citoplasma y no el núcleo, donde también se encuentran la partícula que produce las proteínas y que en 1958 recibió el nombre de ribosoma.

El paso siguiente fue descubrir el proceso de transmisión del código genético del ADN a los ribosomas, pero la estructura interna del modelo seguía siendo desconocida.

A finales de los años 70, Ada Yonath decidió intentar generar estructuras cristalográficas de rayos X del ribosoma, a pesar de que esa opción era considerada entonces imposible.

Para ello eligió una bacteria que vive en condiciones severas, el Geobacillus stearothermophilus, y en 1980 generó los primeros cristales tridimensionales, un gran logro pese a su imperfección.

Habría que esperar otros 20 años de duro trabajo, en una carrera a la que se unieron otros científicos como Steiz y Ramakrishnan, para que Yonath lograra generar una imagen del ribosoma en la que poder determinar la localización de cada átomo.

Steitz dio un paso crucial en 1998 con la primera estructura de cristal de la subunidad más larga del ribosoma, permitiendo detectar las moléculas de ARN, aunque no cada átomo individual.

Lo único que quedaba era mejorar la calidad de los cristales y recoger más datos para mejorar la nitidez de la imagen, algo que lograron casi a la vez en 2000 Yonath, Stetitz y Ramakrishnan, que identificó además una regla molecular para explicar la precisión de los ribosomas en el proceso de traducir el ADN.

Los tres científicos se dividirán en partes iguales los diez millones de coronas suecas (980.000 euros o 1,4 millones de dólares) con que está dotado el premio de Química, al igual que el resto de los Nobel, que se entregarán en Estocolmo y en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su fundador, Alfred Nobel.